Las hostilidades en Taiz han experimentado una fuerte intensificación, lo que ha llevado al desplazamiento de numerosas familias. Los bombardeos y combates se concentran en ciertos distritos, mientras que otras zonas acogen a los desplazados. Los campamentos para personas desplazadas están siendo evacuados, aumentando la crisis humanitaria. Las comunicaciones interrumpidas complican los esfuerzos de asistencia, y las reservas de emergencia se están agotando rápidamente.