El exministro del Interior, recientemente encarcelado en Ecuador tras ser expulsado de Estados Unidos, expresó su miedo por su vida. Denunció abusos físicos por parte de los guardianes, condiciones de detención inhumanas, y pidió la preservación de las grabaciones de seguridad. El Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de Libertad cuestionó la veracidad de sus declaraciones, afirmando que no habían sido hechas desde el interior de la prisión.