El último informe destaca la preocupante posición de Italia en cuanto a gastos de salud pública, colocándola en el decimoquinto lugar entre los países de la OCDE. En 2025, el monto por habitante se elevaba a cerca de 3 952 dólares, muy por debajo de la media europea. Esta situación, según expertos, refleja problemas estructurales de financiación del sistema de salud, lo que provoca dificultades de acceso a la atención y crecientes desigualdades.