La oposición húngara, representada por Boka, se declara dispuesta a trabajar con el gobierno entrante para restaurar los principios democráticos. Aunque reconoce críticas sobre un retroceso democrático, no culpa a Fidesz. Sin embargo, Boka acusa al partido en el poder de abuso de poder y propaganda de odio. Los analistas estiman que esta apertura podría favorecer un diálogo, a pesar de las tensiones persistentes entre los dos bandos.