La diplomacia europea ha expresado sus preocupaciones sobre los planes de construcción de colonias israelíes, subrayando que comprometen las posibilidades de una solución de dos Estados. La UE exige el cese de los planes de expansión y la responsabilidad por la violencia de los colonos. Los expertos en derecho internacional consideran que estas construcciones son ilegales y contrarias a las resoluciones de la ONU, agravando así las tensiones en la región.