Durante un evento en Roland-Garros, la líder de extrema derecha expuso sus ambiciones para la reindustrialización de Francia. Propuso eliminar los impuestos sobre la producción y reorientar los contratos públicos hacia las empresas locales. Le Pen también anunció un plan de reducción del gasto público, sin detallar los métodos, mientras defendía la identidad económica francesa frente a la creciente deuda.