Ecuador enfrenta un aumento significativo del nivel del mar, alcanzando hasta 40 centímetros en algunas regiones. Este fenómeno, relacionado con la expansión térmica del agua y El Niño, provoca consecuencias en las costas, incluyendo inundaciones y una erosión aumentada. Los expertos prevén un invierno intenso con precipitaciones potenciales durante la temporada de lluvias, agravando así los impactos en la infraestructura y el medio ambiente.