Las clases han sido suspendidas en una comarca indígena de Panamá debido a condiciones climáticas extremas, incluyendo lluvias intensas y vientos fuertes. Esta decisión tiene como objetivo garantizar la seguridad de los alumnos y del personal. Las autoridades colaboran con diversos organismos para monitorear la situación y recomiendan a la población mantenerse alerta ante las alertas y evitar cruzar los ríos crecidos.