El acuerdo recientemente anunciado entre Venezuela y Estados Unidos tiene como objetivo fortalecer las relaciones bilaterales y atraer inversiones importantes para modernizar la infraestructura petrolera del país. Esta asociación debería permitir el desarrollo de varios campos petroleros y aumentar la producción gracias a la participación del sector privado. Ambas naciones esperan así fomentar el crecimiento económico y la seguridad energética en la región.