El presidente colombiano Abelardo de la Espriella considera colocar a los delincuentes más peligrosos en barcos en el mar para contrarrestar el narcotráfico. Este proyecto, apoyado por Estados Unidos, busca reducir las fugas y los contactos exteriores de los detenidos. Organizaciones de defensa de los derechos humanos critican este método, calificándolo de violación de los derechos de los prisioneros. No es la primera vez que Colombia utiliza este enfoque.