El foro de 1996 en Mamoudzou marcó un punto de inflexión para las asociaciones mahoras, con el objetivo de ofrecerles una mejor visibilidad. En ese momento, la red contaba con 1.300 asociaciones, de las cuales una mitad estaba activa. Se creó un centro de información para apoyar a los dirigentes y a los jóvenes en sus trámites. Paralelamente, las radios asociativas también buscaron estructurarse dentro de una federación local.