Desde el 1 de septiembre, los liceos aplican una prohibición de los teléfonos móviles, suscitando reacciones divididas. Algunos alumnos consideran que esta medida podría ayudarles a concentrarse, mientras que otros subrayan la importancia de los teléfonos para llamadas de emergencia. Los padres, por su parte, señalan una paradoja: la escuela utiliza herramientas digitales, pero prohíbe los móviles en clase. Se están considerando excepciones para usos pedagógicos.