El 1 de septiembre, alrededor de 60 000 estudiantes regresaron a la escuela en Martinica. Los estudiantes de primaria se reencontraron con sus maestros y compañeros, mientras que los estudiantes de secundaria deben prescindir de sus teléfonos móviles, una medida controvertida. Al mismo tiempo, el transporte público está paralizado, con los autobuses detenidos debido a problemas de pago. La situación financiera de los servicios de bomberos también es preocupante, con fondos considerados insuficientes.