Una década ha pasado desde el trágico asesinato de Yohann Equinoxe, un adolescente apuñalado por su teléfono cerca de su escuela secundaria. Este drama ha dejado cicatrices profundas en la memoria colectiva. Hoy, los habitantes constatan un agravamiento de las violencias, especialmente de las agresiones que involucran armas de fuego, lo que evidencia un preocupante aumento de la violencia entre los jóvenes.