Un entrenador de rugby ha sido condenado a un año de prisión efectiva con un brazalete electrónico por abusos sexuales a dos niñas en Petit-Bourg. El tribunal subrayó la gravedad de los hechos, a pesar de las negaciones del acusado. Las víctimas, traumatizadas, testificaron sobre sus sufrimientos. Este caso ha suscitado emociones intensas durante el juicio, marcando un punto de inflexión para las familias afectadas.