El jefe de la pandilla de los 400 Mawozo, Wilson Joseph, solicita la ayuda de las Naciones Unidas mientras el ejército salvadoreño despliega más de 2,000 soldados en Haití para encontrar a los militares desaparecidos. Este cambio de Joseph, conocido por sus actos criminales, ocurre bajo la creciente presión militar. La población haitiana, ya en apuros, sigue sufriendo las consecuencias de esta violencia exacerbada, con un número alarmante de víctimas.