El ataque del 23 de agosto en Kenscoff dejó al menos 47 víctimas, incluidas cinco niños, y más de 50 personas fueron secuestradas por un grupo armado. El líder de esta pandilla amenazó con ejecutar a los rehenes si las fuerzas de seguridad continúan sus operaciones. Esta violencia ocurre a pocos meses de las elecciones, poniendo a prueba la autoridad del Estado haitiano frente a una situación de seguridad cada vez más precaria.