El príncipe Harry y su familia han regresado al Reino Unido, marcando un posible punto de inflexión en su tumultuosa relación con la familia real. Esta decisión llega tras una serie de eventos destacados desde 2020, incluyendo revelaciones públicas sobre tensiones familiares y acusaciones de racismo. Los rumores de una reconciliación se multiplican mientras la familia se instala en la región de los Cotswolds, con niños ya inscritos en una escuela local.