La aviación británica ha sufrido una importante perturbación con cerca de 400 vuelos cancelados debido a un problema técnico, sin relación con un ciberataque. En dos días, más de 1 700 vuelos han sido afectados, tocando a más de 330 000 pasajeros. Los aeropuertos de Londres, Manchester y otros han experimentado escenas caóticas, con viajeros obligados a dormir en las terminales. Se ha ordenado una investigación independiente para determinar las causas de esta falla.