Estados Unidos intensifica su presión sobre Cuba con nuevas sanciones, que afectan especialmente al ministerio de Construcción. Esta medida busca debilitar al gobierno comunista al dirigirse a empresas estatales en los sectores de metales y minería, considerados esenciales para el régimen. El secretario de Estado también ha designado a responsables de una organización de amistad con los pueblos, al tiempo que denuncia las acciones subversivas de Cuba contra Estados Unidos.