La cuestión del color de piel en Francia plantea debates complejos, a pesar de la prohibición legal de recopilar datos étnicos. Un estudio revela que aproximadamente una cuarta parte de la población se percibe como « no blanca », mientras que la Asamblea Nacional solo cuenta con una treintena de diputados de estas minorías. Esta discrepancia pone de relieve los desafíos de la representación política y las discriminaciones persistentes dentro de la sociedad francesa.