La agitación en los establecimientos escolares plantea preguntas sobre la educación y el modelo económico transmitido a los jóvenes. Las manifestaciones de estudiantes en Francia ponen de relieve un desorden relacionado con las recientes leyes sobre la autoridad. Paralelamente, la Unión Europea inicia un diálogo crucial con China, frente al impacto de las exportaciones chinas en su industria. Este contexto ofrece una oportunidad para repensar las prioridades, colocando al ser humano en el centro de los desafíos.