A partir del 1 de noviembre, las indemnizaciones diarias pagadas por la Seguridad Social a los trabajadores víctimas de accidentes de trabajo o enfermedades profesionales se reducirán. El gobierno impone un nuevo techo de remuneración, fijado en 1,8 veces el Smic, lo que conlleva una disminución significativa de los montos percibidos, especialmente para los mejor remunerados. Esta medida se inscribe en una voluntad de controlar los gastos de salud relacionados con las bajas laborales.