Francia sufre las consecuencias de un verano canicular, con una degradación alarmante de los suelos. La repetición de sequías amenaza la biodiversidad y los rendimientos agrícolas. Los Pirineos Orientales están particularmente afectados, con reservas de agua subterránea en disminución. Durante la COP17, se discutirán soluciones como la agroecología y el pastoreo para preservar las tierras agrícolas y luchar contra la desertificación.