La sequía extrema casi ha duplicado su alcance en Puerto Rico en una semana, según las últimas observaciones. En cambio, la sequía severa ha experimentado una ligera disminución, pasando del 36,91 % al 29,55 % del territorio. Esta evolución subraya la gravedad de las condiciones climáticas actuales y los desafíos a los que la isla se enfrenta en materia de gestión del agua.