La sequía persistente, exacerbada por el fenómeno El Niño, afecta gravemente los recursos hídricos del Gran Santo Domingo. El río Haina, esencial para el abastecimiento de agua, muestra una reducción significativa de su caudal, exponiendo rocas que normalmente están sumergidas. Los sistemas de abastecimiento, como Haina-Manoguayabo, experimentan una caída en la producción, impactando a numerosos sectores de la capital y agravando la situación hídrica.