La provincia de La Altagracia, a pesar de un bajo porcentaje de adultos de 60 años y más, se enfrenta a necesidades crecientes en materia de salud y servicios sociales. Con aproximadamente 37,469 personas mayores, que representan el 8,4 % de su población, la región debe hacer frente a desafíos relacionados con el acceso a la atención, la seguridad y la alimentación. El rápido desarrollo del turismo y la migración interna influyen en la dinámica demográfica, dejando las necesidades de los ancianos a menudo desatendidas.