La decisión de retirar una obra de Kehinde Wiley de la embajada de los Estados Unidos en la República Dominicana suscita un intenso debate sobre la guerra cultural. La pintura, que representa a cuatro artistas dominicanos, fue desmontada en un contexto de cambio ideológico, con la diplomática afirmando un regreso al patriotismo. Esta controversia plantea preguntas sobre la percepción del arte y su uso como símbolo político, al tiempo que pone de relieve acusaciones pasadas contra el artista.