Las autoridades realizaron registros en 18 armerías, incautando alrededor de 200 armas, incluidas armas de guerra, así como cerca de 40,000 municiones, muchas de ellas sin marcar. Estas operaciones han revelado prácticas ilegales, como la venta de armas sin licencia y la posesión de equipos estatales no autorizados. Los propietarios de los establecimientos involucrados han sido arrestados, y las investigaciones continúan para identificar el origen de estas armas.