Las recientes manifestaciones en Europa, especialmente en Francia, revelan un cuestionamiento sobre la capacidad de los partidos para responder a las expectativas sociales. Para la politóloga Araceli Mateos Díaz, estos movimientos no traducen un desinterés por la política, sino más bien una evolución de las formas de participación. Los jóvenes, en particular, enfrentan desafíos económicos crecientes, alimentando un sentimiento de desconfianza hacia los gobiernos y sus promesas.