Un grupo Rastafari se prepara para manifestarse durante la visita de Carlos III a las Bahamas, exigiendo reparaciones y disculpas oficiales por las injusticias sufridas por las personas de ascendencia africana. El Sumo Sacerdote Richmond McKinney anunció la entrega de una petición al rey, pidiendo la repatriación y una mayor independencia respecto a Gran Bretaña. Esta acción se inscribe en un contexto más amplio de reivindicaciones por la justicia reparadora en la región.