Las drogas sintéticas, en fuerte aumento, representan un desafío creciente para los profesionales de la salud. Estas sustancias, a menudo más potentes que las drogas tradicionales, complican las intervenciones médicas. Los equipos de atención deben adaptarse rápidamente a esta nueva realidad, frente a efectos a menudo impredecibles. La sensibilización y la formación del personal de salud se vuelven esenciales para enfrentar este fenómeno inquietante.