En agosto, las autoridades estadounidenses realizaron 50,000 detenciones de inmigrantes, con un aumento de las expulsiones hacia países africanos. Muchos detenidos, a menudo solicitantes de asilo sin antecedentes penales, viven situaciones dramáticas. Una reciente encuesta revela que más de la mitad de los votantes desaprueban las políticas migratorias actuales. Casos trágicos, como el de un niño de cinco años, ilustran la dureza de estas medidas.