El presidente colombiano ha decidido interrumpir las negociaciones con el grupo Comuneros del Sur, activo en el departamento de Nariño, así como con bandas criminales de Medellín. Estas discusiones habían comenzado hace dos años y buscaban reducir la violencia. Paralelamente, se habían llevado a cabo acciones de desarme, pero los recientes acontecimientos han llevado a la suspensión de las conversaciones. Esta decisión se inscribe en un contexto más amplio de cese de varios diálogos de paz.