La transformación del mundo laboral en Cuba no se limita a los recientes cambios económicos. Modifica las relaciones entre trabajadores, empleadores y sindicatos, en un contexto de bloqueo económico y de creciente precariedad. El sindicalismo debe adaptarse a una fuerza laboral más diversa y a condiciones de trabajo variadas, mientras preserva la unidad y la solidaridad. La representación sindical debe evolucionar para responder a las nuevas expectativas de los trabajadores y garantizar sus derechos en esta realidad en constante evolución.