Una docena de personas se reunieron en la Plaza Grande para pedir al ministerio de Salud el suministro continuo de un medicamento esencial para los pacientes con hemofilia. Las familias denuncian una interrupción de más de tres meses en el suministro, poniendo en peligro la salud de sus seres queridos. La situación se inscribe en un contexto más amplio de problemas dentro del sistema de salud pública ecuatoriano, que también afecta a otros enfermos crónicos.