El líder del partido Republicano, Kast, es cuestionado por su implicación en un encuentro de ultraconservadores previsto en Santiago. Figuras políticas, incluidos miembros del Partido Comunista y de Evopoli, expresan reservas, subrayando que su presencia podría perjudicar su imagen de presidente de todos los chilenos. A pesar del apoyo de sus aliados, se escuchan voces discordantes dentro de la derecha tradicional, pidiendo un enfoque más unificador.