Los cultivos de Wallis y Futuna sufren los efectos del fenómeno El Niño, lo que provoca una sequía en los suelos. Si la yuca resiste bien, otras como el taro y el kapé sufren de falta de humedad. Los agricultores adaptan sus prácticas, especialmente mediante un riego regular. Las previsiones meteorológicas anuncian la continuación de estas condiciones secas y frescas para los próximos meses, con posibles impactos en la temporada de ciclones.