Durante una visita a Tacna, la presidenta rechazó firmemente la idea de cerrar el Congreso, a pesar de los comentarios de un defensor que sugería que esto podría aumentar su apoyo popular. Algunos parlamentarios criticaron esta posición, pidiendo la destitución del defensor por incumplimiento de sus deberes. Además, la presidenta presentó una solicitud de poderes legislativos extraordinarios al Congreso para abordar cuestiones de seguridad y reformas estatales.