Hegseth enfrenta una creciente controversia tras despedir a numerosos oficiales superiores, incluido el general Randy George, exjefe de estado mayor. Miembros de ambos partidos en el Congreso exigen su salida, calificándolo de gestión catastrófica. Las encuestas revelan un fuerte descontento hacia él, colocándolo entre los miembros menos populares de la administración actual, con un desequilibrio de aprobación negativo significativo.