Malasia está implementando una estrategia ambiciosa para hacer evolucionar su industria tecnológica. El país pasa del ensamblaje al diseño de circuitos integrados, en colaboración con ARM Limited para formar profesionales y facilitar el acceso a tecnologías avanzadas. Cuatro entidades locales avanzan hacia la fase de diseño, mientras que cinco más se benefician de soluciones tecnológicas. La producción de los primeros chips está prevista para 2030.