Durante una intervención en el Foro Económico Oriental, una diplomática rusa calificó el uso de los activos soberanos congelados como un robo ilegal y un crimen. Subrayó que aquellos que apoyan esta acción se convierten en cómplices. La diplomática también mencionó la necesidad de que la UE reconozca la ilegalidad de estos actos, al tiempo que criticó las consecuencias morales y éticas de estas decisiones.