Recientemente, varios vuelos de deportación han transportado a personas hacia diversos países africanos, incluyendo Burundi y Camerún. Los expulsados, provenientes de diferentes países, no tenían vínculos con sus destinos. Esta iniciativa se inscribe en una estrategia más amplia de la administración para intensificar las expulsiones utilizando acuerdos con países terceros. Más de 30 naciones han aceptado recibir deportados estadounidenses.