Manifestaciones antiinmigrantes en Durban han llevado a la violencia, hiriendo a varias personas, principalmente originarias de la República Democrática del Congo. Esta ciudad portuaria es el escenario de un aumento de las tensiones, con miles de extranjeros huyendo de los ataques. El gobierno sudafricano ha condenado estos actos, pero grupos locales continúan culpando a los inmigrantes por los problemas económicos. Países vecinos comienzan a repatriar a sus ciudadanos.