El 24 de agosto de 2026, una operación de control en Saint-Leu involucró a 32 educadores de parapente, tanto voluntarios como profesionales. Realizada por el comité operativo departamental anti-fraude, esta verificación puso de manifiesto el consumo de estupefacientes en cinco de ellos, lo que llevó a sanciones administrativas y judiciales. Los controles también tenían como objetivo asegurar la conformidad de los estatutos y la seguridad de las actividades deportivas.