Este verano, la falta de sol y calor ha perturbado los cultivos en el archipiélago, ya afectados por una primavera fresca. Los jardineros, sean aficionados o profesionales, constatan retrasos en la maduración de los tomates, frijoles y calabacines. Aunque el clima cambiante es familiar, esta temporada resulta particularmente difícil para los huertos locales.