Gustavia, la capital de Saint-Barthélemy, ha tenido una historia rica y compleja, pasando de una colonia indígena a un puerto franco sueco, y luego a una colectividad de ultramar. Hoy en día, es reconocida por su turismo de lujo, atrayendo a una clientela adinerada en un entorno idílico. A pesar de sus éxitos económicos, la isla debe enfrentar desafíos relacionados con su modelo turístico y su aislamiento geográfico.