Dos días después del regreso a clases, la residencia Matéliane enfrenta graves inundaciones, afectando pasillos y habitaciones. Los pisos 14 y 15 están ahora condenados, dejando a los estudiantes en una situación precaria. El CROUS ha propuesto mudanzas, pero la ausencia de ascensor complica las cosas. Los residentes expresan su frustración ante una administración considerada poco reactiva y unas condiciones de vida deplorables.