Los electos caledonios se dirigen a París para discutir las modalidades de un contrato de desendeudamiento con el Estado. Este contrato, previsto para 2026, tiene como objetivo convertir préstamos en subvenciones para aliviar la deuda caledoniana, que supera los 200 mil millones de francos. Las discusiones también se centrarán en el aplazamiento de los plazos de reembolso y las necesidades de financiación futuras, mientras que Nueva Caledonia debe enfrentar un déficit estructural.