A mitad de temporada, la actividad ciclónica es baja en las Antillas, con solo tres fenómenos que han llevado a una vigilancia naranja. Esta calma se atribuye a El Niño y al aire seco del Sahara. Sin embargo, la vigilancia sigue siendo necesaria, ya que eventos pasados muestran que configuraciones similares han precedido a ciclones poderosos. Météo-France recomienda seguir sus boletines para anticipar los riesgos locales.